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MENS Actualidad. DESCIFRANDO LOS SECRETOS DEL CEREBRO

«El cerebro ha dejado de ser una caja negra que dejábamos aparte por creer que éramos incapaces de entenderlo». Con esta frase resume la profesora de la Universidad Autónoma de Madrid Carmen Cavada, directora de la Cátedra de Neurociencia de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, lo que ha avanzado esta especialidad en el último cuarto de siglo, en un momento en que parece que todo está por hacer.

Así lo demuestran los dos grandes proyectos impulsados respectivamente por el Gobierno de Barack Obama en Estados Unidos y la Comisión Europea, la iniciativa BRAIN y el Human Brain Project que, con una financiación millonaria, se han puesto en marcha en el último año casi de forma simultánea.

Con ambos se pretende avanzar aún más en el conocimiento del cerebro, hasta el punto de que los neurocientíficos no se ponen barreras. «Aspiramos a lograr regenerar el cerebro; ya hay fármacos prometedores en fase de investigación, aunque aún nos suene a ciencia ficción», afirma el presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Alfredo Rodríguez-Antigüedad.

Los retos pendientes afectan sobre todo a distintas enfermedades relacionadas con el cerebro, sobre las que aún son más las lagunas que las certezas. Cavada las resume en estos tres grupos: las enfermedades mentales, las neurodegenerativas y las que afectan al sistema nervioso central, sobre todo las más prevalentes en niños, como el autismo. «Son patologías que afectan al núcleo mismo de la persona», resume.

Pero, para ni siquiera plantearse llegar a este punto, ha sido necesario un impulso en la investigación del que los últimos 25 años han sido testigo de excepción. Los avances tecnológicos han sido el pilar de este cambio de paradigma, que ha hecho que el cerebro deje de ser un órgano insondable y sea ahora el protagonista de los proyectos de investigación más ambiciosos. Como subraya Cavada, ha entrado en esta liga por detrás de otros grupos de enfermedades, como las cardiovasculares o el cáncer. Pero la irrupción de las pruebas de diagnóstico por imagen, con especial mención a la resonancia magnética, han logrado que estudiar el cerebro vivo fuera posible, algo que parecía ciencia ficción hace 40 años.

En este tiempo, se ha logrado mejorar el diagnóstico y tratamiento de distintas enfermedades neurológicas. Aunque el Alzheimer siga siendo incurable, ese estatus lo han abandonado otras dolencias al menos igual de comunes. Rodríguez-Antigüedad menciona dos: la esclerosis múltiple, para la que hasta hace 15 años no existía tratamiento y era la primera causa de discapacidad en adultos jóvenes; y el ictus, que comparte especialidad con la Cardiología y ha logrado ser tratado en su fase aguda, consiguiéndose deshacer los trombos sanguíneos que lo provocan y que muchos pacientes sobrevivan sin secuelas.

Detrás de estos espectaculares avances no sólo está la tecnología de diagnóstico por imagen. Como explica Cavada, la I+D, sobre todo en animales, ha permitido que los neurocientíficos comprendan qué circuitos cerebrales están activos en distintos procesos, algo que también ha tenido impacto en el diseño de tratamientos personalizados. El presidente de la SEN habla también de la importancia del avance del diagnóstico genético y molecular, algo que ha afectado a todos los aspectos de la Medicina pero que ha tenido aún más impacto en esta especialidad, quizás porque hacía más falta.

«Conocemos mejor la base de muchas enfermedades, como la epilepsia e incluso el Parkinson, estamos en un momento esplendoroso», afirma Rodríguez-Antigüedad. Sin embargo, el lado oculto de este momento de gloria lo da la cada vez más elevada prevalencia de enfermedades neurodegenerativas que se asocian a un mayor envejecimiento de la población. La principal es el Alzheimer, para la que aún no existe cura. «Es una auténtica epidemia», enfatiza Cavada. Aún así, muchas son las esperanzas puestas en la investigación actual, que hacen ver a estas inescrutables dolencias como un enemigo próximo a vencer, aunque aún no se haya dicho la última palabra. Fuente: El Mundo.

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