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MENS Actualidad. GUERRA ABIERTA EN EL MAYOR PROYECTO CIENTÍFICO EUROPEO PARA DESCIFRAR EL CEREBRO

Más de 360 científicos europeos han remitido una carta abierta a la Comisión Europea en la que solicitan más transparencia en la gestión del macroproyecto Human Brain Project (HBP), la gran iniciativa europea que compite con EEUU por desvelar los secretos del cerebro, el órgano más complejo y misterioso aún para la ciencia.

La carta (que puede leerse íntegra aquí) ha sacado a la luz las desavenencias y reticencias que genera en parte de la comunidad científica un proyecto que cuenta con una financiación de mil millones de euros para los próximos 10 años (en parte, procedentes de los gobiernos nacionales) y que se ha vendido como el contrapunto europeo a la Brain Initiative impulsada en EEUU por el presidente Barack Obama (con una financiación, eso sí, que triplica la europea).

Sin embargo, como reconocen los tres expertos españoles que han firmado la carta -que amenzaza con boicotearlo si no se corrigen su deficiencias- los proyectos europeos y estadounidenses tienen grandes diferencias, tanto en su planteamiento científico como en su modelo de gestión.

Precisamente uno de los directores del consorcio europeo, el español Javier de Felipe, del Instituto Cajal (dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC), admite en declaraciones a este periódico no comprender la reacción de sus colegas. "Es un ataque brutal sin venir a cuento, no entiendo esta respuesta de patio de colegio", señala. De Felipe recuerda que el proyecto se inició hace tres años y que los científicos interesados pueden entrar si así lo desean. De hecho, ayer se conoció el nombramiento de tres españoles como miembros de los comités de ética y legal del HBP (Alberto Rábano, Ignacio Torres-Alemán y Miguel Medina).

Sin embargo, una de las mayores críticas por parte de los firmantes es la falta de transparencia de la iniciativa. "La comunidad científica lleva tiempo inquieta porque se trata de un proceso que no ha implicado a todas las ramas de la neurociencia, que no se ha debatido entre todos", señala por ejemplo Albert Compte, del Instituto de Investigaciones August Pi i Sunyer de Barcelona (IDIBAPS) y firmante de la misiva.

Como él, los otros dos investigadores españoles que se han sumado al documento -Juan Lerma y Miguel Maravall, ambos del Instituto de Neurociencias de Alicante-, utilizan la palabra triunvirato para referirse al modelo organizativo del HBP, en el que el suizo Henry Markram y su equipo del Instituto de Tecnología de Lausana toman en gran medida las decisiones. Y aunque los tres firmantes coinciden en que los líderes de un proyecto tienen libertad para tomar sus decisiones, temen que el foco (y el dinero) de la financiación europea en neurociencia se centre exclusivamente en el Human Brain Project, debido precisamente a que la Comisión Europea ha hecho de él un buque insignia de la investigación.

"La Comisión Europea le ha otorgado una gran importancia al estudio del cerebro [el otro proyecto de esta magnitud tiene que ver con el grafeno], pero el Human Brain Project no es la única respuesta a un órgano muy complejo. Con el dinero público hay que ser muy transparente, y los políticos no pueden creer que con financiar este estudio se ha solucionado el problema", explica Juan Lerma, director del Instituto de Neurociencias de Alicante, que pide que una cantidad de dinero público destinada a investigación de esa magnitud se someta a un mayor control.

En declaraciones a este periódico, un portavoz de la Comisión Europea ha señalado desde Bruselas que "el proyecto sólo lleva en funcionamiento realmente nueve meses y en iniciativas científicas de esta escala es demasiado pronto para sacar conclusiones". Bruselas también recuerda que el Human Brain Project implica a 112 instituciones de 24 países, "y en esfuerzos de esta magnitud no es extraño que haya divergencias en los puntos de vista". Dicho esto, la Comisión sí subraya que "llevará a cabo una rigurosa revisión anual [la próxima en enero de 2015] asesorada por un panel de expertos del máximo nivel".

Probablemente, pese a que la polémica en torno a Markram y sus decisiones se remontan atrás en el tiempo, el desencadenante de la dura advertencia a la Comisión ha sido la expulsión de 18 grupos especializados en cognición. "Ya al inicio muchos rechazaron unirse al proyecto por considerar que tenía un planteamiento muy reducido [basado sólo en la simulación del cerebro mediante tecnología informática]. Ahora [la eliminación de esos 18 laboratorios] demuestra aún más la limitación de objetivos y recolocación de los recursos", puede leerse en la carta, en la que firman científicos expulsados del HBP como otros que nunca han pertenecido a él (y cuyo número de adscripciones crece por minutos).

El objetivo central del HBP es crear una gran simulación del cerebro mediante un superordenador en el que se vuelquen todos los datos reales que hoy por hoy se conocen de este órgano. El problema es que ese acercamiento deja fuera muchas cuestiones (como el pensamiento o el comportamiento) que científicos como Miguel Maravall (y el resto de firmantes) consideran claves para comprender el cerebro en su conjunto. "Podemos volcar los datos en el ordenador, hacer una simulación, pero hoy por hoy no sabemos aún cuáles son relevantes. Te puedes perder en datos que no son importantes, como si te vas de viaje con un mapa a escala 1:1", señala desde Alicante.

Mucho más duro que él ha sido Peter Dayan, del University College de Londres (Reino Unido), en declaraciones al diario The Guardian: "Desde una perspectiva científica esto no puede sino fracasar. Es una pérdida de dinero, chupará recursos de otras investigaciones de neurociencia muy valiosas y dejará al público -que es quien lo financia- molesto. Y con razón".

La carta coincide con el proceso de revisión del proyecto que está llevando a cabo la Comisión Europea para renovar la financiación y que está previsto que finalice a finales de verano. Los críticos recomiendan una serie de cambios en la gestión (como la citada transparencia o la inclusión de un comité asesor externo) y piden a los países miembros que si eso no es así redirijan los fondos que destinan a esta iniciativa "a otros proyectos de neurociencias que cumplan la misión inicial de comprender el funcionamiento del cerebro y sus efectos en la sociedad".

O como concluye Maravall: "yo no quiero que le quiten financiación, quiero que se haga bien y que produzca resultados, porque eso será positivo para todos. Conocer el cerebro es un objetivo loable". Fuente: El Mundo.

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