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MENS Actualidad. LA RECUPERACIÓN PSICOLÓGICA DE LAS VÍCTIMAS DEL ALVIA TRAS UN AÑO DESDE LA TRAGEDIA

Asimilación, adaptación y volver a encontrarle un sentido a la vida. Tres fases de un proceso por el que tiene que pasar toda aquella persona que haya sufrido un suceso importante. Hoy, un año después del terrible accidente de tren que costó la vida a 80 personas en Santiago las heridas intentan recomponerse. Cuando la vorágine pasó y las noticias se quedaron atrás en las páginas de los diarios las secuelas mentales, y físicas en algunos casos, siguen entreabiertas y muchos de los supervivientes continúan en tratamiento psicológico.

Cristóbal González, presidente de una de las asociaciones de víctimas, (APAFAS), y superviviente de la tragedia ferroviaria, admite que todavía tiene pesadillas y sueños indeseables. Sin embargo, ha podido retomar su día a día. "Un año después, físicamente la gran mayoría estamos bien, pero anímicamente, un 85% aproximadamente de las víctimas sigue en tratamiento. En mi caso, durante el día puedo vivir completa o casi, completamente normal, pero las noches son lo peor: cada noche es como si volviera a revivir el accidente y tengo sueños que nunca antes había tenido", relata a este periódico.

Jesús, otro de los superviviente y portavoz de la 'Plataforma Víctimas Tren Santiago', se reconoce afortunado: "Viajaba con mi mujer y dos familiares más, y a pesar del horror, me siento afortunado". Jesús estuvo tres meses ingresado en el hospital y la rehabilitación física aún continúa, pero a diferencia de Cristóbal, él no necesitó una terapia posterior. "Cada persona es un mundo. A mí, como a todos, me asistieron psicológicamente en el momento de crisis del accidente y los días posteriores, pero después no tuve la necesidad de una terapia. Eso sí, todavía, en ocasiones, me asusto o siento pánico cuando, por ejemplo escucho un ruido fuerte", relata.

Y es que algo indispensable tanto para la recuperación y tratamiento posterior es haber tenido asistencia y ayuda psicológica en esos momentos inmediatos a la tragedia. Es lo que los psicólogos denominan una 'intervención en crisis', una atención cuyo objetivo es proporcionar a los afectados toda la información posible.

Ana Isabel Martínez Arranz, coordinadora del Grupo de Intervención en Catástrofes y Emergencias (GIPCE) del Colegio Oficial de Psicólogos de Galicia fue la encargada de coordinar el dispositivo de atención psicológica tras el accidente. "La información es clave, tanto el primer día, como los posteriores. Los familiares necesitan saber qué tienen que hacer, qué pasos tienen que seguir. Los momentos de espera en este tipo de catástrofes son muy largos y tienen derecho a saber cómo gestionarlos, qué hacer y cómo", cuenta la especialista.

"Nuestra labor es explicarles qué les está ocurriendo, porqué se sienten así, adelantarles cuáles van a ser los pasos siguientes que tienen que tomar, ayudarles a entender su propio proceso", añade Mónica Pereira, miembro del grupo de Emergencias del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, quien asistió en el dispositivo de los atentados del 11 de Marzo.

Además de asesorar a las familias también se coordina con el equipo de profesionales, "explicarles las necesidades reales que van a tener las familias para no añadir más dolor", explica Martínez Arranz. Algo muy importante también para las víctimas es el trato de los medios de comunicación, cruciales en los minutos y días posteriores a lo ocurrido. "Es muy importante que los medios tengan ética y responsabilidad, porque las familias están sometidas a mucha presión y quieren y piden respeto", asegura la coordinadora GIPCE.

A los 10 días del siniestro finalizó el trabajo del dispositivo de emergencia, una vez se atendieron las demandas de gestión para derivación a servicios normalizados. La atención psicológica posterior es importante, sostiene la especialista, los recursos deben ponerse a disposición de los afectados, intentar que todo el mundo tenga acceso a un tratamiento y que sea lo más rápido posible, sin las esperas habituales. Y en eso tienen mucha responsabilidad las Administraciones. "Los afectados deben tener una atención adecuada a su necesidad y que no sea vea retardada por trámites y problemas burocráticos", insiste.

La 'intervención en crisis' por tanto es crucial para el devenir de la recuperación posterior. Jesús de la Gándara, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Burgos asegura que "si al principio se hace bien, es muy difícil que después aparezcan problemas o trastornos mayores". En general y aunque parezca imposible, todos tenemos la capacidad de adaptarnos al estrés. Verdaderamente, y siempre que los elementos de prevención hayan seguido su curso, "sólo el 10% de las víctimas de accidentes y tragedias tiene un riesgo real de desarrollar en el futuro problemas graves de trastornos, como el síndrome estrés postraumático", mantiene el especialista.

El proceso de recuperación

Los especialistas recomiendan no presuponer que todo el mundo necesita un tratamiento psicológico posterior. Cada persona tiene sus circunstancias y su manera de manejar el dolor. La recuperación es un proceso largo, donde cada uno necesita y maneja sus tiempos.

Según detalla Pereira, las fases por la que se ha de pasar son cuatro, las mismas que para un duelo. Una primera, el 'shock' emocional del principio: ¿qué está pasando? ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué me pasa? El enfado y la rabia suponen la segunda fase. Aquí viertes todo tu dolor en forma de rabia, ¿por qué ha pasado? ¿Quiénes son los culpables? La tercera fase se compone del impacto real, el dolor propio de la pérdida y el suceso. La etapa de aceptación. "Es la etapa más larga, donde realmente sufres y sientes el dolor, donde intentas aceptar y suponer todo lo ocurrido", afirma la experta. Y finalmente, está la asimilación, donde aceptas e interiorizas lo que ha pasado, donde vuelves a normalizar todo y "volver a encontrarle un sentido a la vida", admite.

Realmente, hasta que no se hayan pasado los primeros aniversarios, el dolor todavía no se cierra. Es decir, "hasta que no pase el primer cumpleaños sin esa persona, las primeras navidades, el primer viaje, el primer aniversario de la muerte etc. No se empieza a superar realmente lo ocurrido".

El trabajo de los profesionales es muy importante, dice Cristóbal: "Te ofrecen herramientas que tú no tienes". Sin embargo, en todos los casos de tragedia suele haber un añadido. En este concreto del accidente del Alvia, el proceso judicial sigue abierto, las incógnitas y las causas del accidente todavía no se han despejado y todo esto hace mella en la salud de las víctimas. "Nuestro estado anímico depende, además, de un proceso judicial. Estamos en un país de derecho y tenemos que confiar en la Justicia, pero mucha gente no descansará del todo, hasta que de verdad se haga justicia y se conozcan todas los motivos reales de esta tragedia", expone Cristóbal. "Cuando has tenido la sensación de engaño -añade Jesús-, la sensación de que están ocultando algo, de que los políticos no se responsabilizan, de que sólo echan la culpa al maquinista... produce mucho dolor y rabia. "La gente quiere saber la verdad y que se haga justicia", reclama.

Ayuda también para los profesionales

Pero existe otra cara de la moneda, otra situación que de forma paralela reclama ayuda: los profesionales que trabajaron y actuaron en la tragedia. La asistencia psicológica y el tratamiento futuro, no es sólo para las víctimas y familiares. Bomberos, policías, guardias civiles, médicos, trabajadores sociales y hasta los propios psicólogos demandan, a veces una atención posterior. "Sabemos que es nuestro trabajo, estamos preparados para ello, pero el impacto es más fuerte que en otras situaciones. Afecta la magnitud de lo ocurrido. Había profesionales que me decían que el panorama frente al que se encontraban era 'como el de una guerra, como si estuvieran dentro de una película'", comenta Martínez-Arranz. El trabajo cotidiano puede tener consecuencias por eso, insiste, es muy recomendable que ellos también tengan acceso a una asistencia. "Una de las partes de la intervención de ese último día en que derivamos, es que empezamos a diseñar también la atención de profesionales, que todos los profesionales tengan acceso a un 'Programa de autocuidado", concluye la especialista. Fuente: El Mundo.

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